Odontopediatría / 10 septiembre, 2018

Consejos para el buen uso del chupete

Son muchas las mamás que acuden a consulta para preguntar a qué edad deben retirarle el chupete a su hijo/a.

Desde siempre ha existido un debate en torno al uso del chupete en bebés: si es beneficioso o perjudicial, si conlleva la aparición de caries tempranas o malformación en piezas dentales, si produce efectos positivos o negativos en el bebé, etc.

El uso del chupete o chuparse el dedo es un reflejo natural de succión no nutritiva en bebés y niños. Les aporta tranquilidad y confort. Pero su uso sólo debe ser ejercido durante un período de tiempo determinado e ir desapareciendo progresivamente, a  medida que aparecen los primeros dientes.

Contrario a la creencia popular, el uso del chupete también puede generar efectos positivos en el bebé como, por ejemplo, reducir la incidencia de muerte súbita del lactante, ayudar a una mejor y más rápida adecuación al biberón, proporcionar un efecto calmante contra el dolor y la ansiedad.

No obstante, a medida que el bebé va creciendo, los riesgos superan a los beneficios del mismo. Numerosos estudios apuntan a que la edad recomendada para retirar el chupete definitivamente es en torno a los 3 años, justo antes de que erupcionen (salgan) los dientes delanteros, y esto pueda acarrear malformaciones en la estructura de la boca y en la disposición de los dientes (maloclusión, mordida cruzada o abierta, paladares profundos o estrechos…).

Su uso prolongado también puede acarrear otras patologías como son la otitis media, infecciones dentales y síntomas respiratorios y gastrointestinales. Por eso, es conveniente ir retirando el chupete, de manera progresiva, en torno al año y medio.

El chupete en sí debe contar, además, con unas normas establecidas por la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR): “debe estar hecho de material plástico, tener bordes redondeados, poseer una anilla o tirador que permita extraerlo de la boca y la tetina no puede ser superior a 3,3 cm. Por último, la base del chupete debe ser lo suficientemente grande para evitar que el niño pueda introducirse todo el chupete en la boca, con el consiguiente riesgo de asfixia.”

El uso del chupete es un hábito difícil de eliminar, pero existen una serie de trucos y recomendaciones para que los padres y el niño se despidan de este hábito.

  • Lo primero que hay que tener en cuenta es que la interrupción o restricción en el uso del chupete debe hacerse de manera paulatina, y no recurrir nunca a castigos. La decisión ha de ser firme.
  • Es recomendable limitar su uso sólo para dormir
  • Evite colgar el chupete de la ropa del niño. Así no lo tendrá a su disposición siempre que él quiera.
  • La táctica que también suele funcionar es la de untar la tetina en sustancias de sabor desagradable, como el vinagre o el limón.
  • También es bueno recurrir a la imaginación, e inventar historias sobre personajes o dibujos que dejen el chupete porque se hacen mayores o porque, de esta manera, pueden conseguir algún tipo de recompensa.
  • Otro truco que suele funcionar es el de cortar la tetina o pincharla para que la sensación de chuparla no sea placentera.
  • Cada vez que lo veas sin el chupete en alguna situación que solía llevarlo, felicítalo y recuérdale lo bien que se ve sin llevar nada en la boca.
  • Cambia el chupete por vasos para sorber, para así fomentar el desarrollo de la coordinación entre las manos y la vista.
  • Si se duerme con el chupete puesto, retíreselo con suavidad y ciérrele los labios.

Con estos consejos, y una dosis de paciencia y mucha persuasión se puede poner fin a este hábito a tiempo  para evitar problemas dentales en el futuro.

Y no olvides que para cualquier otra consulta o duda que tengas, el equipo de los Dres. Beca estaremos encantados de ayudarte.

Consejos / 27 agosto, 2018

Odontofobia: claves para superar el miedo al dentista

La odontofobia o miedo al dentista puede tener diferentes significados, dependiendo de cada paciente: a unos les da miedo el dolor que puedan experimentar durante el tratamiento; a otros, les produce más temor los olores o sonidos derivados del instrumental o materiales utilizados; y por último,  también se da el caso en los que simplemente el recuerdo de experiencias traumáticas durante la infancia pueden provocar ese temor que muchos de nosotros hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas.

Se estima que entre el 10 y el 15% de la población experimenta odontofobia o miedo a acudir al dentista. Esa ansiedad o miedo hace que retrasemos una y otra vez las revisiones y alarguemos el tiempo entre una y otra, hasta el punto de acudir al dentista sólo en casos de dolor extremo, o sintomatología avanzada, lo que afecta negativamente a nuestra salud bucodental.

Las causas más comunes que provocan ese miedo al dentista son: el ambiente de la clínica en sí (instrumental, sonidos, olores); la falta de información en el tratamiento a realizar (qué se va a hacer, la duración…); y la postura (recostado y con la boca abierta), que produce una sensación de inseguridad e indefensión.

En la Clínica Dental Dres. Beca, somos conscientes del miedo pueden experimentar nuestros pacientes al acudir a consulta. Por eso, queremos darte una serie de recomendaciones para afrontar o intentar evitar ese miedo:

  • Lo primero que hay que recordar es que hoy en día han cambiado las técnicas y el instrumental utilizado en odontología. Existen muchos más recursos para hacer que la visita al dentista sea mucho más llevadera y confortable. Los avances en tecnología dental permiten que los tratamientos sean menos invasivos y dolorosos.
  • Busca un dentista que te comprenda, habla con él, pregúntale todo lo que necesites saber sobre tu tratamiento. Los dentistas son conscientes del miedo que experimentan algunos de sus pacientes, y están formados para afrontar este tipo de situaciones y hacer que el paciente se sienta más relajado.
  • Una vez hayas encontrado a tu dentista pide cita para una simple revisión o una limpieza. Intenta que la cita sea por la mañana temprano. De esta manera, evitarás estar dándole vueltas durante todo el día. También es recomendable hacer las visitas al dentista en momentos en los que nos encontremos relajados y sin estrés por otros motivos.
  • Descansa y relájate antes de ir y, si puedes, ve acompañado por un familiar o amigo. El estar con una persona de confianza en la sala de espera hace que estemos más tranquilos. Nos da confianza en nosotros mismos.
  • Lleva música contigo para relajarte, o algún libro o pasatiempo que te guste para distraerte.
  • Busca información sobre la clínica, y sobre tu doctor, así como sobre lo que te pasa y el tratamiento que se te realizará. Pregúntale a tu dentista todo lo que necesites saber y que te explique paso a paso tu tratamiento. Cuanta más información tengas, más seguridad ganarás en ti mismo.
  • Puedes establecer con tu dentista una señal, como levantar una mano, para parar unos instantes con el fin de controlar tu ansiedad.
  • Una vez que haya finalizado su tratamiento, felicítese y concédase una recompensa.

Los Doctores Beca somos conscientes de la existencia de ese miedo, y el estrés y nerviosismo que puede ocasionar en nuestros pacientes el padecer odontofobia. Por eso, queremos ser tu aliado y minimizar todo lo que sea posible ese miedo al dentista. Estamos para ayudarte.

Consejos / 18 julio, 2018

Consejos dentales para el verano

Con la llegada de la época estival, los días se vuelven más largos y cálidos e invitan a pasar más tiempo fuera de casa. Nos relajamos en cuanto a rutinas y horarios, y solemos descuidar algún que otro día la salud bucodental. Pero no hay nada peor que un problema de salud en vacaciones que te impida seguir disfrutando de ellas. En este artículo queremos darte una serie de consejos básicos para mantener a raya el buen estado de salud de tu cavidad oral.

  1. Lo más recomendable es acudir a tu dentista antes de partir hacia tu destino. Un chequeo rutinario para descartar caries o algún que otro problema dental nos puede ahorrar pasar un mal día y tener que ir al dentista durante las vacaciones.
  2. Es muy importante llevar siempre un kit de cuidado dental en la maleta, con cepillo de dientes y pasta dentífrica, seda dental y colutorio. Las comidas y cenas fuera de casa, y los aperitivos entre horas nos hace, a veces, olvidarnos de cepillarnos los dientes. Por eso es importante intentar llevar siempre con nosotros, al menos, el cepillo y la pasta de dientes.
  3. Beber mucha agua, para beneficio de nuestra salud en general, pero también para mantener el cuidado de nuestra boca y preservar el buen aspecto de nuestros dientes. En verano solemos tomar más bebidas azucaradas y ácidas que pueden afectar al esmalte de nuestros dientes. Como ya sabemos, el alcohol tampoco es un buen aliado para nuestra salud bucodental. Y si además, lo combinamos con malos hábitos como el tabaquismo, el riesgo de aparición de caries aumenta considerablemente.
  4. Aparte de las bebidas azucaradas, también solemos dejarnos llevar por dietas menos saludables y alimentos con alto contenido en azúcares. Estos alimentos representan un ataque directo a nuestra cavidad oral, y puede repercutir directamente en la aparición de caries dentales. Los zumos de frutas naturales y las verduras nos ayudarán a prevenir patologías orales. Si eres de los que les gusta picar entre horas durante las vacaciones es muy recomendable que te hagas enjuagues y te cepilles los dientes varias veces al día. Hay alimentos que nos pueden ayudar también a mantener nuestra boca limpia, como por ejemplo las manzanas, que hacen un efecto barrido de los alimentos que hayan quedado adheridos a nuestras piezas dentales.
  5. También hay que prestar especial atención al consumo de alimentos como los helados, y bebidas muy frías para combatir el calor, ya que puede aumentar nuestra sensibilidad dental, sobre todo si presentas retracción de encías, o caries no tratadas.
  6. Si tienes dentadura de repuesto, llévala contigo siempre. El cambio de hábitos y de destinos de manera habitual, hace que nos podamos olvidar o perder la dentadura. Esto también sirve para aquellas personas que tengan que usar férula de descarga, o retenedores removibles.
  7. En verano hay que tener especial cuidado con las lesiones deportivas. Las más comunes suelen ser la pérdida y rotura de alguna pieza dental, por golpes de pelota, o caídas en la playa o en la piscina.
  8. Los rayos de sol son peligrosos para la piel, pero también para nuestros labios. Por eso, es importante llevar con nosotros un protector labial hidratante.

Como veis, con la llegada del verano, es aún más importante acudir a nuestro dentista de confianza y seguir todos estos consejos para prepararnos ante cualquier eventualidad que se nos presente. No obstante, si necesitas un dentista de confianza en tu destino, los Dres. Beca estaremos encantados de ayudarte y recomendarte un buen dentista allí donde estés.

Todo el equipo de la  Clínica Dental Dres. Beca les deseamos unas felices vacaciones.

 

Odontología general / 22 junio, 2018

¿Cómo saber si tengo caries?

La caries dental es una de las enfermedades más comunes, y la mejor manera de anticiparnos a su aparición es manteniendo siempre una buena higiene bucodental. Son muchos los pacientes que nos hacen la misma pregunta cuando vienen a revisiones rutinarias: ¿Cómo puedo saber si tengo alguna caries?

En este artículo queremos solventar esas dudas, y ayudaros a identificarlas y prevenirlas. Para empezar, y como dijimos al comienzo de este artículo, la mejor manera de mantener las caries a ralla es cuidando nuestra higiene oral, cepillándonos los dientes al menos dos veces al día,  usar seda/hilo dental, cepillos interproximales, irrigadores bucales y colutorios que complementen la limpieza diaria de nuestros dientes.

Las caries aparecen como consecuencia de las bacterias que se adhieren a nuestros dientes al ingerir alimentos. Aunque en la primera fase de aparición es muy difícil detectarlas, existen una serie de síntomas que nos pueden alertar de su aparición, como por ejemplo: sensibilidad al frío y al calor (tanto en alimentos como en bebidas), cavidades en alguna parte del diente, dolor a la masticación, sobre todo en alimentos dulces o ácidos, mal aliento, sabor desagradable en la boca y, por último, manchas grises, marrones o negras en la superficie del diente afectado.

En caries avanzadas, puede llegar a doler el oído o la cabeza, y sentir palpitaciones en la pieza dental.

Aunque muchas veces las caries no dan la cara hasta que se encuentran en un estado avanzado, es recomendable acudir al dentista si notamos cualquiera de estos síntomas. Sin duda, ésta es la mejor manera de que la posible caries sea eliminada y no provoque mayores problemas como una endodoncia o directamente la extracción de la pieza en sí.

Cabe destacar que no sólo pueden aparecer en pacientes con mala higiene bucodental, sino que influyen otros factores como son: los malos hábitos, como el tabaquismo y el alcohol, bajos niveles de saliva, o también el consumo de algunos tipos de medicamentos o tratamientos médicos, como la quimioterapia. Los pacientes con esmalte poco mineralizado, ya sea por causas genéticas o ambientales, son más propensos también a sufrir un mayor índice de caries dentales.

Tampoco hay que olvidar que otro factor determinante en su aparición es la mala alimentación.  Una dieta rica en hidratos de carbono aumentará considerablemente el riesgo de caries dentales.

En conclusión, si quieres evitar la aparición de caries mantén una buena higiene oral y evita los malos hábitos y los alimentos azucarados. Y si notas cualquiera de los síntomas antes mencionados no esperes a que el problema sea mayor y pide cita con tu dentista de confianza.

Esperamos que os haya gustado este artículo y si tenéis cualquier otra duda o problema de salud dental no dudéis en visitarnos en cualquiera de nuestras dos clínicas dentales. ¡ Os esperamos!

Odontología general / 2 abril, 2018

¿ Qué es la barodontalgia?

Seguramente has experimentado, en algún momento de tu vida, lo que se conoce como barodontalgia. Este término se refiere al dolor de oídos o dificultad para respirar como consecuencia de cambios de presión o altitud. Se suele dar, por ejemplo, cuando cogemos un vuelo, buceamos o practicamos deportes de montaña.

Ya en el siglo XIII se tenía constancia de esta patología, cuando Marco Polo se quejaba de problemas dentales en sus expediciones (Ruta de la Seda) a su paso por las montañas del Tíbet. Pero esta patología no comenzó a estudiarse como tal hasta el año 1932, con el comienzo de la aviación.

Sin embargo, la barodontalgia no se presenta sólo con los síntomas antes mencionados, sino que también puede contribuir al dolor de dientes. Esto es debido a que la cámara pulpar del diente debe adecuarse a la presión atmosférica que experimenta.

La cámara pulpar se encuentra dentro de la corona del diente, y está compuesta por tejido inervado, y rodeado de paredes muy duras que evitan que, ante cambios de presión ambiental, la cámara pulpar pueda equilibrar su presión interna.

Además, la presión excesiva de la cámara pulpar sobre la raíz del diente puede causar infección en la pieza. Si una vez recuperada la presión habitual, sigues sintiendo molestias y el dolor no se calma, consulta con tu dentista para evitar problemas mayores.

Estos cambios de presión, con su consecuente dolor de dientes, puede ser síntoma del agravamiento de problemas dentales ya existentes. Suele darse en pacientes con encías inflamadas, caries o grandes reconstrucciones.

La mejor solución para evitar estos síntomas es mantener una buena salud oral, y realizar las correspondientes visitas al dentista.

Pero si además, viajas en avión o practicas deportes con grandes ascensos y descensos en agua y montaña, las visitas al dentista deben ser más frecuentes.